No confundir ser asertivo con ser poco empático o considerado

Los buenos líderes son asertivos. Dicen las cosas que tienen que decir. Pueden ser duros en el mensaje, pero al mismo tiempo siempre son empáticos.

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(Last Updated On: 19 enero 2021)

Muchas veces vemos jefes que no controlan sus modos o peor, ni siquiera se dan cuenta de sus modos. Muchos son agresivos. Ya su posición tiene un peso específico importante. Si no son considerados pueden llegar a herir a las personas y romper el vínculo de confianza. Los buenos líderes no necesitan gritar para ser escuchados. Tienen una mano de hierro con un guante de terciopelo. Nunca querrán lastimar a alguien de su equipo.

Tampoco son el otro extremo: tan pasivos que, al final se transforman en permisivos y no corrigen las conductas no deseadas o no reconocen genuinamente esfuerzos y logros. Una cosa es ser tolerante y otra muy distinta es ser permisivo. 

A su vez, los buenos líderes quieren personas asertivas a su lado. Como aprecian el feedback, quieren gente que les diga francamente lo que piensa, por más que sean mensajes fuertes.

Se puede ser asertivo y empático. Decir lo que uno piensa pero pensar lo que uno dice. Y, con la misma pasión entender la opinión de los demás. Escuchar y también cambiar de opinión cuando a uno se le presenta nueva evidencia o como decía un buen brasilero amigo mío, ser “radicalmente flexible”. Se puede hacer todo esto a la vez, y esto es lo que hacen los buenos líderes.

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