El factor más importante para llevar a una organización a su máximo potencial es el desarrollo de la Capacidad Organizacional de Liderazgo y Gestión.

Ayudamos a nuestros clientes a construir Líderes competentes y comprometidos y sistemas y herramientas efectivas; una combinación de personas y métodos que permita a la organización decir:

  • Estrategia: “Somos buenos para construir y compartir nuestra estrategia”
  • Gestión: “Somos buenos sistematizando la ejecución, para hacer que las cosas pasen en forma oportuna y eficiente”
  • Liderazgo: “Somos buenos haciendo que las personas logren los resultados deseados, se sientan parte clave de un equipo de alto desempeño y se desarrollan a su mejor potencial”
  • Gestión del Cambio: “Somos buenos para comprometer a las personas con los cambios que queremos provocar y para ayudarlos a transitar cualquier cambio.”

Para esto tenemos un proceso disciplinado que construye sistemáticamente las siguientes generaciones de líderes, que pueden asegurar la sustentabilidad y que son ejemplos y custodios de nuestra cultura, cliente-céntrica, de equipo y de alto desempeño, basada en nuestros valores medulares.

A la vez, las Personas y Sistemas configuran una Capacidad Organizacional

La Capacidad Organizacional de Liderazgo y Gestión tiene cuatro componentes:

Liderazgo y Gestión

de Personas y Equipos

liderado por Enrique Baliño

Jefe te nombra alguien pero, Líder te nombran quienes te siguen.

La transición de ser un contribuyente individual a ser alguien con responsabilidad de dirección de personas no es fácil. De hecho, la primera de esas instancias es clave en el desarrollo futuro de los líderes.

No siempre el mejor técnico puede ser un buen líder. Muchas veces las organizaciones cometen el error de promover al mejor técnico a la posición de jefe (supervisor/gerente/etc.). Con eso, a veces logran perder al mejor técnico, ganar al peor jefe y hacerle la vida frustrante a él/ella y a la gente que intenta dirigir.

El error surge de no saber que dirigir personas, es una profesión. Y, como tal, requiere habilidades diferentes a las que se tenían antes de asumir la posición. A medida que se crece en una organización a posiciones de mas jerarquía, esas nuevas habilidades son cada vez mas importantes, mucho mas importantes que las técnicas. 

Dirigir personas implica construir un equipo de alto desempeño, identificando qué distingue a cada uno y qué los apasiona a todos por igual.  Fijar metas individuales alineadas con los objetivos del equipo y de la organización. Desarrollar a cada individuo a su máximo potencial y hacerlo brillar en la posición donde pueda “jugar” mejor. Reconocer genuinamente los logros y poder diferenciar en forma justa. Asumir la responsabilidad de despedir a quienes repetidamente no alcanzan los resultados o no viven los valores de la organización. La buena noticia es que todas estas habilidades se pueden desarrollar. Pero hay un “viaje” que hacer desde ser “jefe” a ser “líder”.

La Capacidad de Liderazgo y Gestión de Personas y Equipos, se puede construir.

Gestión del Cambio

liderado por Gonzalo Noya

El cambio no es fácil:

En todas las industrias de Iberoamérica ocurre lo mismo. Agribusiness, Financiera, Farmacéutica, Telecomunicaciones, Hospitalidad, Líneas Aéreas, entre otras. Si, por ejemplo, usted es CEO, Vicepresidente de Operaciones o Vicepresidente de Recursos Humanos, es probable que, como nuestros clientes, esté enfrentado multiples desafíos de transformación. Y es probable que su organización y la industria en la que opera sea en cinco años muy distinta de lo que es hoy.

Desde la publicación en 1996 del libro “Leading Change” de John P. Kotter, la gestión de la transformación organizacional ha recibido cada vez más atención académica y ejecutiva. Primero en los países del Primer Mundo y desde hace diez años en nuestras economías emergentes. Sin embargo, la gestión del cambio todavía exhibe la misma tasa de éxito que hace 15 años: 7 de cada 10 transformaciones iniciadas en las empresas no cumplen su propósito.

Ahora sabemos que las transformaciones organizacionales producen mejores resultados cuando el grupo conductor moviliza las emociones positivas de las personas para crear la energía que requiere la transformación.

Xn ayuda a las organizaciones a gestionar la transformación mediante su suite de intervenciones basadas en el enfoque positivo (Indagación Apreciativa).

Porque los sistemas humanos cambian cuando la transformación es:

  • impulsada por emociones positivas como la esperanza, la alegría, la inspiración y el entusiasmo,
  • dinamizada por la explotación de oportunidades y
  • basada en la potenciación de fortalezas distintivas.

Estrategia

liderado por Diego Kenny

Construir la Estrategia:

Ante decisiones cruciales, decisiones estratégicas u operacionales, que deben ser tomadas de inmediato y que determinan de forma significativa el presente y el futuro de la empresa ¿cuántas veces los altos directivos experimentan la soledad del poder?

Para la reflexión sobre la estrategia, la identificación de oportunidades, la resolución de problemas importantes no urgentes… ¿Cuánto tiempo le dedica la alta dirección? ¿Por qué siempre quedan para después estos temas cruciales? En una investigación de Harvard Business Review (9/2004) se afirmó que de las 250 horas por año que se reúne, en promedio, la junta de alta dirección, sólo 37 horas son dedicadas a desarrollar y aprobar la estrategia. Paradójicamente, cuánto más exitosa ha sido una empresa, menos tiempo le dedica a la discusión de temas importantes. Y cuanto más establecidos están los paradigmas o modelos mentales con los que operan sus directivos mayor es la dificultad para encontrar respuestas efectivas a nuevas situaciones. A más éxito menor es el cuestionamiento a los supuestos y creencias que determinan la estrategia y las directrices que guían la conducción operativa.

Alineación

Más allá de la definición del rumbo estratégico, muchas veces el propio equipo de dirección y los siguientes niveles de la organización no están alineados. Cuando hay fisuras en la cima, éstas se trasforman en enormes grietas que impactan la ejecución. La alineación estratégica es vital y requiere foco. Los líderes son determinantes en su trabajo de compartir la estrategia. Incluyendo a la mayor cantidad de personas posible para que puedan comprender el por qué.

Gestión

liderado por Carla Salamano

De estrategia a resultados:

Uno de los factores clave que separa a las empresas de alto desempeño de las demás, es la Capacidad de Gestión. Desde la definición clara y precisa de las metas, de los resultados deseados, hasta su logro. Gestión es ejecución, pero no cualquier ejecución. Al final de cuentas, todas las organizaciones están ejecutando. Gestión es ejecución sistemática, disciplinada, eficiente y oportuna. La Gestión es crítica para el éxito. Muchas veces se menosprecia la Gestión porque no tiene el “glamour” del Liderazgo. Sin embargo es vital para convertir la estrategia en resultados. Es el puente que conecta el sueño con el logro. Sin embargo, aún hoy, la ejecución de la estrategia es uno de los desafíos más críticos que enfrentan los líderes empresariales. Nueve de cada diez estrategias fracasan debido a una ejecución pobre, no por la calidad de su formulación.

Una de las razones es que los líderes suelen saber más acerca de formulación de estrategias que de implementación. Fueron educados más para planificar, que para ejecutar planes y hacer que las cosas pasen.

Pero para que la organización gane, resulta vital enfocarse no sólo en la generación del modelo de negocio o en su estrategia sino, además, en alcanzar la excelencia operacional y construir la capacidad organizacional de Gestión. No se puede crear un modelo de negocios valioso sin asegurarse al mismo tiempo que la organización posee o puede obtener la capacidad que se requiere para ejecutarla. Por aburrido y poco atractivo que parezca, Planificar, Monitorear para tomar acción y Evaluar/aprender, debe ser un proceso sistemático instalado que tienen todos los niveles de la organización. Y así “hacer que las cosas pasen” en forma eficiente y oportuna. Porque ganar no es una casualidad. Es un hábito.

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