La solidaridad no alcanza, se necesitan buenos jugadores

Pero el poder del equipo que mencionamos nosotros no es solo “trabajar en equipo” si se entiende que eso significa lograr que la gente colabore, se sacrifique por el equipo y sea solidario con sus colegas.

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(Last Updated On: 28 noviembre 2022)

Evidentemente que todo esto es necesario, pero no es suficiente. Hay una parte del poder del equipo que la da el “trabajo en equipo”, pero hay otra parte, fundamental, que la tiene que dar cada individuo.

“La fuerza del equipo es cada miembro individual. La fuerza de cada miembro es el equipo”, Phil Jackson.

El equipo amplifica a los individuos

Es verdad que la colaboración, la solidaridad y en general mejorar la forma en la cual las personas trabajan juntas amplifica el poder de los individuos. Pero hay que tener cuidado con esto.

Hace un tiempo que estoy yendo a clases de canto. Muchas personas prefieren cantar con micrófono y amplificación porque suena más fuerte y se puede escuchar mejor lo que uno canta. Pero mi profesora desde el inicio me aclaró que la amplificación amplifica todo: lo que suena bien lo hace sonar más lindo, pero lo que suena mal, suena peor cuando lo amplificamos. La amplificación resalta lo bueno y lo malo, y por eso insiste en aprender a cantar bien primero y luego amplificar.

Lo mismo ocurre con los equipos. El trabajo en equipo amplifica el poder de los individuos, pero si los individuos no son competentes no vamos a obtener buenos resultados. Por eso es tan importante entender que el equipo comienza por la responsabilidad individual y por cuan competente es cada uno de sus miembros. En el fútbol, al igual que en otros deportes, esto parece evidente. Si un equipo de fútbol tiene malos jugadores, por más colaboración, solidaridad o sacrificio que agreguen, seguramente pierdan. Y en las organizaciones pasa exactamente lo mismo.

Mejores personas hacen mejores equipos

En el libro El Legado de James Kerr se cuenta la historia de los All Blacks y cómo lograron ser un equipo tan competitivo a nivel mundial. El pilar de su estrategia ganadora lo resumen con una frase increíblemente simple: «Mejores personas hacen mejores a los All Blacks» (“Better people make better All Blacks”). En base a esta simple frase desarrollaron todos los planes que los llevaron a ganar varios campeonatos. En el libro hay innumerables citas a la importancia de que cada individuo se haga responsable de desarrollarse y mejorarse a sí mismo, todo el tiempo.  

Cada individuo es responsable de mejorarse

Cada All Black tiene la responsabilidad de juntarse con todos sus entrenadores y armar un plan de cómo se va a mejorar a sí mismo en los próximos meses y luego es responsable de ejecutar ese plan y cumplir. Todos tienen que mejorar todo el tiempo. Cada uno lleva una planilla de todo lo que tiene que hacer para pasar al siguiente nivel y lo hace con la mayor disciplina. Después de cada partido se detienen a pensar “tengo que mejorar en esto, y en esto y en esto”, lo agregan a su plan y luego lo ejecutan con precisión. Esa es la cultura en un equipo de altísimo desempeño. Cada uno es responsable de mejorarse todo el tiempo, llevarse al siguiente nivel en forma obsesiva. Estamos hablando de un equipo de elite, con jugadores de elite. Pero ¿qué puede mejorar una persona en este nivel? Los All Blacks creen que mucho. De hecho, parece que ese es justamente uno de los secretos que los han convertido en lo que son. Uno de los jugadores más exitosos del equipo tiene un mantra que le enseñó su padre que se repite una y otra vez. “Champions do extra” o “Los campeones dan un extra”. Si podemos hacer más abdominales, hacemos más abdominales. Nos despertamos antes y nos acostamos más tarde. Más tiempo en el gimnasio. Y lo más interesante es que este All Black sabe que nadie se lo va a pedir. No hay ninguna hinchada en la milla extra, estas sólo tú con la calle. Tu decidís si corrés una milla más o parás ahí. Esa decisión es lo que diferencia a un campeón de los demás.  

Los campeones hacen más

Enrique Baliño en su libro No + Pálidas habla de la actitud de mejora como una de las actitudes clave y se refiere justamente a esto. Una de mis historias favoritas del libro es la de Pablo Casals, uno de los mejores violonchelistas del mundo que cuando lo entrevistaron a los 90 años y le preguntaron, ¿realmente sigue ensayando tantas horas por día, siendo uno de los mejores del mundo? ¿por qué lo hace? El respondió “¡Porque creo que estoy haciendo progresos!”.

En la música, en el deporte, en las organizaciones, y en todas las disciplinas, si algo tienen en común los grandes campeones es justamente esto. Basta escuchar hablar a Mohamed Ali o a Michael Jordan sobre el precio del éxito para darse cuenta de esto.  Les recomiendo que vean este video de Manu Ginóbili que explica en forma muy clara que llegar a la NBA no es suerte, empieza por el esfuerzo y sacrificio individual. 

“Todos quieren el éxito, pero muy pocos están dispuestos a pagar el precio”

La cultura del alto desempeño

En definitiva, el alto desempeño en un equipo comienza por el alto desempeño de cada uno de los individuos y luego se amplifica por trabajar con otros, en equipo. Todo comienza por cada uno. Si queremos equipos de alto desempeño entonces tenemos que promover una cultura de alto desempeño en cada una de las personas.  

Por ese motivo, necesitamos generar un contexto que promueva que cada una de las personas tenga su plan de desarrollo individual y se preocupe personalmente de mejorarse todo el tiempo. Necesitamos gente que cuando estén solos, decidan dar la milla extra, esforzarse por mejorar, sin que nadie se los pida. 

En el ambiente de cambio permanente, es muy difícil que una persona pueda seguir haciendo lo mismo por años y años justificando lo bien que lo hace. Sería una rarísima excepción. Necesitamos gente que quiera mejorarse todo el tiempo. 

También tenemos que evitar a aquellos que les importa solamente mejorarse a sí mismos y no les importa el equipo, porque eso destruye todo lo demás como lo profundizamos en el siguiente artículo: ¿Excelencia técnica o trabajo en equipo?

La buena noticia es que esta cultura se puede construir. Se requiere definir qué es lo que queremos y qué es lo que no vamos a tolerar, comunicarlo y apoyar a las personas para transitar viaje. Se requiere reconocer a las personas que son un ejemplo de esta cultura y también se requiere tener conversaciones correctivas cuando alguien no cumple. Y seguramente requiera tomar decisiones difíciles en algunos momentos para preservar la cultura. En definitiva, se requiere liderazgo porque la cultura no es lo que pasa, es lo que queremos que pase y lo que dejamos que pase. Cultura y liderazgo son dos caras de la misma moneda.  Si tú eres un líder, estas leyendo esto y te parece lógico y razonable te pregunto, ¿qué vas a hacer ahora? Te invitamos a acelerar el viaje hacia el alto desempeño empezando por exigirte a ti y a tus colegas a desarrollarse a su mejor versión. Los invitamos a esforzarse con disciplina y al mismo tiempo divertirse y disfrutar del viaje pues se puede hacer todo a la vez. Así se construyen los equipos de alto desempeño.


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